Gracias...
por estar conmigo, por ser como eres
por regalarme lo bueno o malo de ti...
Perdón...
si te he ofendido, si alguna vez te he humillado
si en algún momento…yo me equivoque...
Quiero que sepas...
que soy humano y al igual que tú débil puedo ser,
pero con todo y mis defectos y errores, jamás te fallé...
Pero quiero pedirte...
que me permitas amarte solo un poco...
que me permitas con tu cuerpo elevarme...
hacia el mismo cielo que hoy mi gloria es....
Que no me niegues…
la dicha de sentir tu calor, y que junto a ti...
disfrute del amor…que aun esta en mi piel...
Dejame...estar a tu lado, tomar tus labios una vez mas...
no sentir tu abandono...pues no lo podré soportar...
porque no sabes que te amo y siempre.....
TE HE DE AMAR...
Esto va para alguien muy especial Te amo!!!!!

Esta muy lindo!
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Fabbianz
Gracias Fabbianz
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Kamala
Hola niña..!! mm creo k no se vera mucho lo k escriba pero filo.. oie hermozas palabras.. me gustaron mucho.. y nada paso breve.. bienvenida a Bligoo.. espero que lo disfrutes...!!
Estare en contacto.. besos..
X.O.X.O. _______________ Mandy's
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Gracias, que rico que te gusten y gracias por la bienvenida, te pasaste.
Estaremos en contacto :)
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Kamala
Gracias por la agradable recepción asi como retribuyo tu huella en mi blog.
Espero que te diviertas creando tu blog y estamos conectadas
Salu2
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CaTa
No tienes porque agradecerme, soy yo quien te agradece la visitar en mi blog.
Espero que lo sigas visitando y estaremos en contacto
Saludos
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Kamala
me encontré esta pagina y creo que vale la pena leerla. Saludos.
http://www.donchicho.com.mx/lovers.html
1. FRAGMENTO DE MI CARTA PARA CAROLINA
Tenías razón, el amor es algo que sin darnos cuenta nos puede costar el alma entera, los amaneceres que se dejan pasar suelen irse sin dejar más que las profundas huellas de tu partida dolorosa.
En algún momento el tiempo se ha encargado de burlarse de todo lo que somos, en especial de todo lo que no hicimos y finalmente… nunca más haremos.
Aún, yo, pregunto si es inútil estar aquí, sentado, viejo, en sequia, esperando recibir esas palabras que tal vez puedan hacer de este solitario, primitivo y elemental hombre un ser tranquilo y feliz. Tengo miedo de dormir, tal vez sea la necesidad de seguir rumiando dolor y viejos recuerdos de lo que no fue y no pudo haber sido…
Dicen que el comienzo es el fin del camino, sin embargo, ¿Dónde está el camino?, no lo veo. ¿Puedo renunciar a lo que no sé si un día ha de terminar? Me encuentro con el corazón triste y agotado, pero en medio de todo, suele suceder, los niños que juegan en la pileta roban mi sonrisa.
Es probable que esa sonrisa se atreva a gritar en medio de la oscuridad “estoy vivo” pues tu sigues ahí siendo mi salvavidas en medio de esta procesión de gente tan linda y…
Todo para hablar, intento, desesperadamente, hacer caso de la bella idea que sembraste cuando estábamos aún en medio de aquel otoño del cual solo recuerdo un abrigo gris, guardián de tu figura y de todo aquel pensamiento que no osabas publicar. Me es difícil encontrar la manera de escribir las palabras que no son las adecuadas en el instante en que se producen.
Este vacio dentro de mí, sabe a libertad y sabe un tanto a gloria, pero, sabe también a soledad y a dolor sin remediar hacia un peregrino que ha sido inclementemente perseguido y golpeado por el largo invierno y aquellas negras nubes que amenazan con hacerme infinitamente infeliz.
Esta soledad roba de manera implacable mi respiración, pues aún el aire contiene las partículas del perfume que te hacia distinguir sobre la humanidad femenina en absoluto. No se que tan arriesgado sea decir que vivo y muero por esa dulce pero delicada fragancia que nunca fui capaz de pronunciar correctamente.
Razón de vivir, no puedo evitar sonreírme cuando recuerdo las veces que dejé caer algunas gotas de café sobre mi camisa blanca de seda. Verte reír de mis pequeños accidentes, aunque demostré siempre molestia, continuamente me hizo feliz, la verdad no te imaginas cuanto. Debo confesar que volví al mismo sitio donde gracias a una lluvia de agosto nos conocimos, bellísimo día.
Tal vez saberlo todo finalmente sea saber… saber tanto que… no se sabe nada.
Ni siquiera la posibilidad de devorar el mundo, y el saber las cosas de las que soy capaz logró robarme una sonrisa, tal vez por timidez… no… no lo sé. Pero solo bastó que la lluvia hiciera su presencia para ver junto a mí una bella flor que no lograba entenderse con su paraguas. Recuerdo que lo único que hice fue observar atentamente como intentabas infructuosamente hacerlo funcionar.
También recuerdo que te ofrecí mi chaqueta, me temblaban demasiado las manos, y otro tanto la voz, agradecí por siempre que me hubieras entendido lo que quise decir en esos momentos, la verdad sé muy bien que no fui capaz de hacerme entender a través de las palabras. Tu respuesta fue una dulce, tierna y amable mirada.
Sigues teniendo razón, cuando las palabras no son capaces de hacer notar a quien las pronuncia, siempre existe otra manera de lograrlo a plenitud. La verdad no puedo explicar como sucedió, solo puedo decir que bastó tan solo un pequeño instante para que mi atención se centrara en esos ojos miel que me invitaban a dejarme embriagar por esa bella sonrisa que de inmediato procuraron de mi interés por ti.
Cuando me presenté, todo fue formalidad hasta que escuche ese nombre… Carolina… Ramírez White… nombre que nunca he de olvidar. Aún hoy me queda difícil reconocer que abrí de par en par las puertas de mi corazón para ti tal como lo hace un niño. Acto seguido, mis ojos se posaron sobre los tuyos haciendo aún mayor la evidencia del temor que se apoderó de mí y aún me sigue a todas partes sin piedad de este hombre de carne, hueso y un poquito de razón. Los días pasaron como nunca en mi vida y no fueron pocas las tardes en las que recorrimos la ciudad una y otra vez tratando de buscar una excusa para comenzar una conversación para conocernos.
Creer es vivir, si bien no soy un hombre de creer en muchas cosas, a ti y todo lo tuyo le creí desde el principio y le seguiré creyendo hasta que llegué la nada… o tal vez… el ¿todo? No sé cuanta suficiencia pueda tener para afirmar que jamás pasará de nuevo, pues las lágrimas no deciden si debes o no debes dejar de llorar.
Mis miedos me atormentan, suelo enfrentar las situaciones que me llegan, aún así no me siento preparado para desalojarte de mi vida y seguir adelante sin tu sombra que me guarda noche y día y me llena de infinitas alegrías aunque no estés aquí.
Nunca atendí al sonido de las campanas de la iglesia. Siempre las ignoré… estaba demasiado ocupado… corriendo… como siempre para cumplir con una vida llena de actividades tenias razón, tratar de hacer todo solo significa que al final nunca terminarás haciendo nada, En algún momento te hablé de lo feliz que sería si encontrara un motivo para que mi sonrisa esquiva, tímida y desinteresada floreciera sin sentirse obligada a ello. Debes saber que todo lo que tenga relación contigo lo logra sin mayores dificultades.
Es tarde y la nieve me persigue, es curioso tratar de huir de ella si lo único que quiero es dejarme alcanzar para enfriar mi rostro que esta excesivamente caliente y me hace sentir agobiado y débil, es probable que quiera tocar la nieve porque me recuerda el color de tu humanidad y lo puro, dulce y cálido de tu ser.
Todo fue una bella primavera mientras duró nuestro idilio, recuerdo la devoción con la cual te regalé todas y cada una de las margaritas con las que intente mantener junto a mí tu corazón. Fueron mil días en los cuales creí que nunca se acabaría este amor y que eternamente estarías aquí para hacerte feliz.
Sin embargo, las violetas también se decoloran y marchitan, sufrí como nunca ese terrible día en el que te busqué en tu casa y lo único que encontré fue una carta en la cual agradecías lo maravilloso de esos días junto a mí, en verdad, no te imaginas la cantidad de lágrimas amargas que emergieron desde mi interior por causa de tu repentina partida.
No miento cuando digo que si fui feliz durante mil días, también duré llorándote durante mil quinientos días en los que mi corazón se nubló y no existió nadie más en mi horizonte, nadie más que el fantasma de tu voz.
Terrible condena, durante aquellos mil quinientos días, deambulé sin rumbo fijo tal como lo haría el más estepario de los lobos. Demasiadas veces me deje tentar por el alcohol y una bella pero aún así vacía promesa de lograr arrancar ese amor enfermo que de paso desangraba a cántaros el corazón de un hombre que miró hacia el cielo para buscar una explicación al triste acontecimiento que le llenaba de tristezas.
Seria bueno que te dieras cuenta cuantas lágrimas me costaron la sabiduría y cuanto dolor he infringido por causa de este recuerdo…
Noble anhelo, como cualquier otro ser, intenté desesperadamente el olvidar el fragmento de mi vida del cual tu fuiste la protagonista. No fueron pocas las mujeres que hicieron parte de mi vida durante aquellos días sin ti. Fue inútil, un amor no se va con la rapidez con la que a veces queremos que nos abandone, siempre deja profundas huellas tan dentro, justo en donde más nos puede llegar a doler…
Fue difícil, no lo niego, el seguir con mi vida de siempre; sin embargo con el tiempo se cierran las heridas. Seguí sumergido en medio de todas mis actividades cotidianas. Puedo expresar sin temor a equivocarme que mis tareas diarias absorben tanto que de repente me llegué a sentir anestesiado y sin tiempo para pensar en lo que hubiese sido de ti. Hay momentos de la vida donde es necesario ser egoísta y pensar y obrar en función propia. Sin embargo he de confesar que nunca pude, nunca he podido y ante todo nunca podré hacerlo pues no soy tan egoísta como debería o mejor aún como quisiera…
De esa manera dedique mi tiempo a beber todo el licor que tuve a mi alcance, poco a poco me fui reencontrando con el viejo pero excelso placer de la lectura. Necesitado de embriagarme en las bellas palabras escritas por Goethe, Nietzsche y algunos tantos más que se escapan a mi memoria… me dedique durante las tardes y las noches a devorar cuanta lectura se acercara a mí para redimir mis culpas de hombre solitario que se encuentra abandonado a su suerte de pertenecer al mundo que tanto necesita pero que tanto daño le hace…
Siempre me cuestione acerca de las culpas que me corresponden en la clase de vida que he llevado… si bien no es fácil sentirse odiado pero a la vez querido, he tratado infructuosamente de incorporarme y hacer parte de la sociedad a la que pertenezco sin lugar a jactancia alguna pues hacer los deberes propios de la alcurnia… tan solo pensarlo me enferma y me hace sentir repugnancia de mi mismo y de mi parte bella noble y educada.
El tiempo pasó llevándose todo lo que estaba a su alrededor sin importar cuantas correcciones quedaron pendientes en el aire y sobre todo cuantos no debieron aplicarse por cuenta de este dolor que me ha producido tantas lágrimas.
Fueron demasiados días encerrándome en una habitación oscura con el único objetivo de llorarte y dejar que mi corazón se desangrara viviendo uno a uno todos los recuerdos que quedaron de aquellos años, de lo cual lo único que queda es la sensación de que fueron mil años lo han transcurrido entre tu partida repentina y tu aún más intempestiva fecha de regreso a mi vida
No puedo negar que me alegró volverte a ver de nuevo, he pasado unos días sensacionales contigo, es la hora de la luz, hay cosas que nunca cambian… todo es igual, la ciudad y las nubes siguen como siempre. Infortunadamente si hay cosas que cambian con el trascurrir de las horas, los días y los años.
Admitir, aceptar el dolor, el amor y el malestar son tal vez los síntomas de un caballero de hierro que comienza a desmoronarse como los castillos de arena, ¿como no admitirlo?... ¿por que no?... ¿sirve ocultarlo acaso? Los cuerpos que asumí, los corazones que tome para olvidar y tratar de hacer una vida nunca fueron eficientes y ante todo jamás fueron capaces de arrancar de mi lo que tú eres y lo que significas…
Apenas si he logrado reunir algo de valor para intentar mirarte a la cara. Nunca ha sido fácil pronunciar palabras que no sé, pueden cambiarlo todo o tal vez… nada. Ahora que la vejez de amor me alcanza y las fuerzas me abandonan y más aún cuando sé que mis días mortales están contados lamento tener que decir que no me alcanza el tiempo para cumplir con esa promesa de amarte y hacerte feliz. En estos momentos mi cuerpo se adormece poco a poco… no responde como antes.
Los avatares de la vida han dejado exhausto y sin vida este cuerpo que aunque robusto, joven y lleno de vigor, se siente como de cien años como consecuencia de haberse resecado de tanto sufrir y amar con locura y desenfreno
Las palabras se adueñan de mis actos y como nunca en esta vida, me arrancas las lágrimas junto con el corazón, desearía a veces no decir estas palabras que tanto me ajan el alma, pero el amor no lo permite. Aún cuando se sepa que se debe abandonar el castillo construido, hasta en el más ínfimo suspiro se desea con el alma y al precio que sea; vivir un poco más el amor pues el vicio entre más adictivo y mortal, más se desea.
Es de esa forma que lentamente el amor hecho vicio te carcome lentamente y con dolor hasta que te hace rogar y suplicar una y otra y otra y otra vez hasta que surgen los recuerdos de los cuales se alimenta este vicio de amarte hasta los tuétanos, pero no más, basta ya; Lo mejor es que lo dejemos así, a veces es mejor la nostalgia de lo que pudo ser sin haber sido que la certeza de que no fue siendo así. Solamente pediré un favor muy especial que sé muy bien, nos servirá para los dos; tan sólo Recordémonos como la prueba de que el amor es bello, a su manera pero es bello
Olvídate de que existo sobre la faz de este planeta y de que alguna vez entregué algo menos que la vida por amarte y verte feliz, jamás intentes pronunciar mi nombre porque algún día lo sabré y lejos de alegrarme me hará amargamente infeliz por causa del dolor y el desconsuelo que genera recordarte.
Búscate alguien más, intenta volver a querer y alimentar de nuevo dentro de tu corazón una flor, una caricia y una nueva ilusión
Estoy seguro que encontrarás con quien ser feliz te deseo lo mejor…
Adiós.
intento escribir un libro con varios relatos cortos, este es el primero de los que he escrito... quería compartirlo con ustedes...